LOS 8 PRESAGIOS FUNESTOS


El 13 de agosto de 1521 cae la gran Tenochtitlan y se termina la primera etapa de la conquista y colonización. Antes de la llegada de los españoles hubo señales que anunciaban el advenimiento de un período catastrófico. Fray Bernardino de Sahagún en su Historia general de la Nueva España nos cuenta sobre estos augurios.Ocho fueron los presagios funestos que durante el transcurso de diez años se presentaron en la ciudad.  

-Al anochecer aparecía un astro en forma de espiga de fuego en medio del cielo, avanzaba lentamente y desaparecía hasta el amanecer, la gente miraba con azoro, clamaban y pedían amparo a sus dioses, las madres escondían a sus hijos en sus casas por temor a que fueran alcanzados por algún mal. Mucho tiempo apareció este cometa, un día ya no se vio más.  

-El templo de Huitzilopochtli ardió espontáneamente, su techumbre empezó a quemarse sin explicación. Fue un mal presagio sobre todo porque se trataba del Tlacatecatl,  la Casa del Mundo. Los mexicas vaciaban los cántaros con agua tratando de apagar el fuego y en lugar de disminuir se avivaba más, esto causó gran susto entre la población.  

-Sobre el  templo de Xuihtecutli cayó un rayo, también se prendió el fuego en el techo del edificio. Llamó mucho la atención que no había tormenta eléctrica y que no llovía intensamente, sólo era una llovizna. Cuando el rayo cayó no se escucho el trueno característico después de la luz, la gente se alborotó y empezó a cantar plegarias a Tláloc para que no enviara castigos y tuviera compasión de los habitantes de Tenochtitlan.  

-Llovió fuego del cielo, apareció una gran bola incandescente, primero se partió en varias porciones y por último todo se convirtió en chispas, también se escuchaban cascabeles. La caída de este meteorito de gran tamaño y que al entrar en contacto con la atmósfera se desintegró produciendo  gran cantidad de luces semejantes al estallido de las bengalas, generando admiración y miedo tan inusitado espectáculo.

-De repente empezó a hervir el agua del lago, no había vientos fuertes que justificaran el levantamiento de las aguas, fue tal la furia y altura del precioso líquido que inundó las casas. La gente temerosa sólo atinaba a mirar como se levantaban grandes olas, cosa jamás vista. No sabían el motivo del castigo de los dioses y pedían a gritos misericordia. Las aguas de la Laguna de México comenzaron a calmarse poco a poco hasta quedar suaves y tranquilas como estaban generalmente.  

-Las mujeres muertas en parto eran consideradas como guerreras muertas en batalla, convertidas en diosas acompañaban al sol durante su tránsito en el ocaso. Los cadáveres de estas mujeres eran cuidados celosamente por sus familiares, pues los guerreros solían cortarles el brazo derecho al que atribuían poderes mágicos que les darían bravura y valentía en las batallas. Estas mujeres eran llamadas Cihuateteo. De vez en cuando bajaban a la tierra, todas blancas, como enharinadas, las madres escondían a sus hijos para que no se enfermaran, la aparición de la Cihuateteo era de mal agüero. En este tiempo años antes de la llegada de los españoles empezaron a aparecer frecuentemente con un triste lamento: “Hijitos míos  ¿a dónde, a dónde irán?  

-Cierto día le llevaron a Moctezuma un extraño pájaro, parecido a una garza, con un espejo en la mollera, el gran tlatoani miró el espejo y vio reflejado el cielo y las estrellas, volvió a mirar y lo que vio lo dejó sorprendido, unos extraños seres mitad hombre y mitad animal (que no identificaba entre los que él conocía), guerreando fieramente con su gente. Llevaron el animal ante los adivinos, al llegar las visiones del espejo se habían esfumado.  

-Aparecieron en la ciudad hombres y mujeres: enanos, deformes y albinos, pero se desvanecían si intentaban capturarlos para llevarlos ante los principales. Los estudiosos dicen que la aparición de estos seres es el anuncio del final de un ciclo.   Estos fueron los ocho presagios que aparecieron  en la ciudad de la Gran Tenochtitlan, los sacerdotes y adivinos los consideraron funestos y decían que pronosticaban grandes desgracias para el mundo del Anáhuac.